Pielonefritis en perros y gatos: infección renal, síntomas, diagnóstico y tratamiento
Pielonefritis en perros y gatos: infección renal, síntomas, diagnóstico y tratamiento
La pielonefritis es una infección del riñón, habitualmente bacteriana. En perros y gatos suele producirse cuando bacterias ascienden desde las vías urinarias inferiores hasta la pelvis renal y el tejido renal. Puede causar lesión renal aguda, empeorar una enfermedad renal preexistente y, en algunos casos, producir infección sistémica.
¿En qué se diferencia de una infección de vejiga?
Una cistitis bacteriana afecta principalmente la vejiga. En la pielonefritis, la infección llega al riñón, por lo que puede tener consecuencias más importantes sobre la función renal y requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico distinto.
Consulta también nuestra guía sobre infección urinaria en perros y gatos.
¿Cómo llega una infección al riñón?
La vía más común es ascendente: bacterias procedentes del tracto urinario inferior pasan por los uréteres y alcanzan el riñón. Escherichia coli es el microorganismo aislado con mayor frecuencia en perros y gatos con pielonefritis, aunque pueden intervenir otras bacterias.
El riesgo aumenta cuando existe un problema que altera el flujo normal de la orina o las defensas del paciente.
Factores que pueden aumentar el riesgo
- Infecciones urinarias recurrentes.
- Cálculos urinarios, especialmente si producen obstrucción.
- Anomalías anatómicas del tracto urinario.
- Reflujo o alteraciones del vaciamiento urinario.
- Diabetes mellitus.
- Enfermedad renal preexistente.
- Edad avanzada o alteraciones de la respuesta inmunitaria.
- Instrumentación o procedimientos urinarios en determinados pacientes.
¿Qué síntomas puede producir?
Los signos pueden ser inespecíficos y algunos animales no presentan fiebre ni dolor evidente. Entre las manifestaciones posibles se encuentran:
- Decaimiento o letargo.
- Disminución del apetito.
- Vómitos o, ocasionalmente, diarrea.
- Aumento del consumo de agua.
- Aumento o cambio en la cantidad de orina.
- Signos de cistitis: micciones frecuentes, esfuerzo o sangre en la orina.
- Fiebre en algunos pacientes.
- Dolor abdominal o lumbar en algunos casos.
- Deshidratación y deterioro general cuando existe lesión renal importante.
¿Por qué puede ser difícil de diagnosticar?
Porque no existe un único signo clínico que confirme la enfermedad. Un perro o gato puede tener pielonefritis sin presentar todos los hallazgos clásicos, y algunos cambios pueden parecerse a otras causas de lesión renal aguda.
¿Qué pruebas puede necesitar?
- Hemograma y química sanguínea: permiten evaluar inflamación, hidratación y función renal.
- Urianálisis: aporta información sobre concentración, sedimento, sangre, proteínas, células y bacterias.
- Urocultivo y antibiograma: son fundamentales para identificar el microorganismo y orientar el tratamiento antimicrobiano.
- Ultrasonido: puede detectar cambios renales, dilatación de pelvis renal, alteraciones de uréteres, cálculos u obstrucción.
- Otras pruebas pueden ser necesarias cuando existen causas concurrentes o una respuesta inadecuada al tratamiento.
¿Un cultivo negativo descarta pielonefritis?
No siempre. El cultivo de una muestra obtenida de la vejiga puede ser negativo en algunos pacientes con infección del tracto urinario superior. La interpretación depende del cuadro clínico, la forma de obtener la muestra y si el paciente recibió antibióticos previamente.
¿Cómo se trata?
La pielonefritis es una infección de tejido renal, por lo que el tratamiento debe seleccionarse cuidadosamente. Siempre que sea posible, el antimicrobiano se elige con base en urocultivo y sensibilidad, considerando que la concentración efectiva necesaria en tejido renal no es la misma que la alcanzada únicamente en la orina.
El soporte adicional depende del estado del paciente y puede incluir:
- Corrección de deshidratación y alteraciones electrolíticas.
- Control de vómitos y náusea.
- Soporte nutricional.
- Manejo de lesión renal aguda.
- Corrección de obstrucciones, cálculos u otras causas predisponentes.
La duración del tratamiento y los controles deben individualizarse. Las recomendaciones veterinarias actuales han tendido a utilizar cursos más cortos que los esquemas históricos prolongados cuando el paciente responde adecuadamente, pero la decisión depende del cultivo, la gravedad y la evolución.
¿Qué es la pionefrosis?
La pionefrosis es la acumulación de material purulento en la pelvis renal, generalmente asociada con obstrucción. Es una complicación grave que puede requerir intervención urgente para restablecer el drenaje y controlar la infección.
¿Puede dejar daño renal permanente?
Sí. Una infección renal intensa o recurrente puede producir daño tubular e intersticial, pérdida de función y empeoramiento de una enfermedad renal crónica en perros o enfermedad renal crónica en gatos. Por eso es importante confirmar la resolución clínica y vigilar la función renal.
Seguimiento después del tratamiento
El veterinario puede recomendar repetir química sanguínea, urianálisis y, en determinados casos, urocultivo después del tratamiento. También debe corregirse cualquier factor predisponente para disminuir el riesgo de recaída.
Cuándo acudir de urgencia
Busca atención inmediata si tu mascota presenta vómitos persistentes, no come, está muy decaída, tiene fiebre, dolor intenso, produce muy poca orina o deja de orinar, está deshidratada o empeora rápidamente.
Fuentes veterinarias de referencia
- MSD Veterinary Manual: Pyelonephritis in Small Animals — revisión 2025.
- ISCAID Guidelines for Diagnosis and Management of Bacterial Urinary Tract Infections in Dogs and Cats.
Imagen principal: micrografía histológica de pielonefritis aguda, tinción H&E. Nephron / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0. Imagen de referencia histopatológica.
Equipo Médico Veterinario Master Vets
Última revisión: 17 de septiembre de 2026.
Este contenido es educativo y no sustituye el diagnóstico veterinario ni el urocultivo.
