Leucemia felina (FeLV): síntomas, transmisión, pruebas, convivencia y prevención
El virus de la leucemia felina (FeLV) es un retrovirus que puede afectar el sistema inmunitario y la médula ósea del gato y favorecer anemia, infecciones recurrentes y ciertos tipos de cáncer.
¿Cómo se transmite?
Se transmite principalmente mediante contacto cercano y prolongado entre gatos, especialmente a través de saliva, acicalamiento mutuo, mordeduras y convivencia estrecha. También puede transmitirse de una madre infectada a sus gatitos.
¿Qué signos puede presentar?
- Pérdida de peso.
- Fiebre recurrente.
- Palidez por anemia.
- Infecciones repetitivas.
- Inflamación de encías o boca.
- Ganglios aumentados de tamaño.
- Deterioro progresivo de la condición corporal.
Algunos gatos pueden permanecer sin signos durante meses o años.
¿Cómo se diagnostica?
Las pruebas sanguíneas de detección de antígeno son habituales. Dependiendo del resultado y del contexto clínico, el veterinario puede recomendar repetir la prueba o utilizar métodos adicionales para definir mejor el estado de infección.
¿Un resultado positivo significa que el gato debe aislarse para siempre?
El resultado debe interpretarse correctamente antes de tomar decisiones. Los gatos FeLV positivos pueden mantener buena calidad de vida con revisiones periódicas y manejo preventivo, pero se recomienda evitar que transmitan el virus a gatos negativos.
Prevención
- Realizar pruebas antes de introducir un gato nuevo al hogar.
- Evitar contacto de gatos negativos con gatos infectados.
- Valorar vacunación contra FeLV según edad y riesgo de exposición.
- Mantener a los gatos en interiores o con acceso exterior controlado.
Busca atención veterinaria si observas
Pérdida de peso, palidez, fiebre recurrente, infecciones persistentes, ganglios aumentados o deterioro general.
Última revisión médica: 17 de septiembre de 2026.
Revisión: Equipo Médico Veterinario Master Vets.
Fuente veterinaria de referencia
Crédito de imagen: CDC, Wikimedia Commons, dominio público.