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Bacterias Leptospira interrogans observadas por microscopía electrónica; imagen CDC/PHIL de dominio público

Leptospirosis canina: síntomas, daño renal, diagnóstico, tratamiento y prevención

Leptospirosis canina: síntomas, daño renal, diagnóstico, tratamiento y prevención

La leptospirosis es una infección bacteriana que puede afectar a perros y personas. En perros puede causar desde un cuadro leve hasta lesión renal aguda, alteración hepática, enfermedad respiratoria grave y muerte.

La bacteria se elimina principalmente por la orina de animales infectados y puede contaminar agua, suelo y superficies. Por eso la enfermedad tiene importancia tanto veterinaria como de salud pública.

Esta guía explica qué perros pueden estar en riesgo, qué signos deben alertarte, cómo se diagnostica y por qué la vacunación y el control de exposición son herramientas importantes de prevención.

¿Qué es la leptospirosis?

La leptospirosis es causada por bacterias del género Leptospira. Existen múltiples especies y serovariedades capaces de infectar diferentes animales.

Los reservorios pueden incluir roedores, animales silvestres, ganado y otras especies. Un animal infectado puede eliminar bacterias en la orina y contaminar el ambiente.

¿Cómo se contagia un perro?

La infección puede ocurrir cuando las leptospiras entran en contacto con mucosas o piel lesionada.

Las principales fuentes de exposición incluyen:

  • Orina de un animal infectado.
  • Agua contaminada.
  • Suelo húmedo contaminado.
  • Charcos, estanques o corrientes donde existe contaminación por orina.
  • Contacto con roedores o fauna silvestre.
  • Tejidos de animales infectados.
  • Heridas por mordedura en determinadas circunstancias.

Las bacterias pueden persistir durante semanas o meses en ambientes húmedos cuando las condiciones son favorables.

¿Sólo los perros de campo tienen riesgo?

No. Este es uno de los conceptos más importantes.

El consenso actualizado del American College of Veterinary Internal Medicine señala que la leptospirosis continúa presentándose en perros de diferentes estilos de vida, incluidos perros urbanos, razas pequeñas, cachorros y animales geriátricos.

Un perro no necesita vivir en una granja para exponerse. Roedores, agua estancada, parques, patios y áreas urbanas contaminadas también pueden intervenir.

¿Qué ocurre dentro del organismo?

Después de ingresar, las bacterias pueden diseminarse por la sangre y afectar múltiples órganos. Los riñones son especialmente importantes porque la infección puede producir inflamación y daño tubular, causando lesión renal aguda.

También pueden afectarse:

  • Hígado.
  • Pulmones.
  • Vasos sanguíneos.
  • Sistema de coagulación.
  • Otros órganos en casos graves.

¿Qué síntomas puede presentar?

Los signos son variables y pueden confundirse con otras enfermedades.

Entre los posibles hallazgos se encuentran:

  • Fiebre.
  • Letargo o debilidad.
  • Pérdida del apetito.
  • Vómitos.
  • Deshidratación.
  • Dolor muscular.
  • Dolor abdominal o lumbar.
  • Cambios en la cantidad de orina.
  • Aumento inicial de sed y orina en algunos pacientes.
  • Disminución marcada o ausencia de producción de orina en cuadros renales severos.
  • Ictericia.
  • Diarrea.
  • Sangrado o alteraciones de coagulación en algunos casos.
  • Dificultad respiratoria si existe compromiso pulmonar.

Lesión renal aguda: una presentación clave

El consenso ACVIM recomienda considerar leptospirosis como diagnóstico diferencial en cualquier perro con lesión renal aguda, especialmente cuando también existen alteraciones hepáticas o datos compatibles con hemorragia pulmonar.

Esto es importante porque el tratamiento antimicrobiano temprano puede limitar la progresión y reducir la eliminación de bacterias.

¿Puede afectar el hígado?

Sí. Algunos perros desarrollan aumento de enzimas hepáticas, hiperbilirrubinemia e ictericia. En determinados pacientes, el compromiso hepático puede presentarse junto con lesión renal.

Encías, piel o escleras amarillas requieren valoración veterinaria.

¿Puede causar problemas respiratorios?

Sí. Una forma grave de la enfermedad puede producir lesión pulmonar y hemorragia, manifestándose con dificultad respiratoria, respiración rápida o deterioro agudo.

La dificultad respiratoria es una urgencia independientemente de la causa.

¿Cómo se diagnostica?

Ninguna prueba debe interpretarse de manera aislada. El diagnóstico combina la sospecha clínica con estudios generales y pruebas específicas para Leptospira.

Biometría hemática y química sanguínea

Ayudan a evaluar:

  • Función renal.
  • Alteraciones hepáticas.
  • Electrolitos.
  • Plaquetas.
  • Anemia u otros cambios hematológicos.

El análisis de orina también aporta información sobre el riñón y puede mostrar alteraciones compatibles con daño tubular.

MAT o prueba de aglutinación microscópica

La MAT mide anticuerpos contra diferentes serovares de Leptospira. Continúa siendo una herramienta importante, especialmente cuando se comparan muestras de fase aguda y convaleciente.

Un solo título puede ser difícil de interpretar porque:

  • La infección puede ser demasiado reciente para generar títulos altos.
  • La vacunación previa puede influir en la serología.
  • Puede existir reactividad entre serovares.

PCR

Las pruebas moleculares buscan ADN de Leptospira en sangre u orina. La utilidad de cada muestra depende de la fase de la infección.

El uso previo de antibióticos puede disminuir la posibilidad de detectar el microorganismo, por lo que idealmente las muestras se obtienen antes de iniciar tratamiento cuando esto no retrasa una terapia necesaria.

¿Por qué se combinan pruebas?

El consenso ACVIM recomienda integrar serología y métodos de detección del organismo porque todas las pruebas disponibles tienen limitaciones.

¿Cómo se trata?

La leptospirosis requiere antibióticos y tratamiento de soporte. La doxiciclina es un antimicrobiano utilizado habitualmente porque ayuda a tratar la infección y eliminar el estado de portador renal.

En pacientes muy enfermos o que no pueden tolerar medicación oral, el veterinario puede iniciar otro antibiótico apropiado y posteriormente completar el protocolo indicado.

La elección, dosis y duración deben ser prescritas por el médico veterinario.

Tratamiento de soporte

Dependiendo de la gravedad, un perro puede necesitar:

  • Hospitalización.
  • Fluidoterapia ajustada a la función renal y producción de orina.
  • Corrección de electrolitos.
  • Control de vómito y náusea.
  • Soporte nutricional.
  • Monitoreo de presión arterial.
  • Oxigenoterapia o cuidados intensivos si existe compromiso pulmonar.
  • Diálisis cuando la lesión renal es severa y existe indicación.

Los líquidos no deben administrarse de forma indiscriminada: un paciente que produce poca o ninguna orina necesita un plan cuidadosamente monitorizado.

¿Cuál es el pronóstico?

Muchos perros pueden recuperarse con diagnóstico y tratamiento oportunos, pero el pronóstico depende de la severidad del daño renal, hepático o pulmonar y de la respuesta inicial.

Aunque la infección se controle, algunos pacientes pueden quedar con daño renal residual y necesitar seguimiento a largo plazo.

¿La leptospirosis se contagia a las personas?

Sí. La leptospirosis es una zoonosis.

Una persona puede exponerse al entrar en contacto con orina infectada o con agua, suelo o superficies contaminadas. El riesgo aumenta cuando la bacteria entra a través de heridas en la piel o mucosas.

Esto no significa que debas abandonar o aislar emocionalmente a tu mascota. Significa que durante la fase potencialmente infecciosa deben aplicarse medidas de higiene y seguir las instrucciones del equipo veterinario.

Precauciones en casa si tu perro tiene leptospirosis

Sigue las indicaciones específicas de tu veterinario. Como medidas generales:

  • Evita contacto directo con orina.
  • Utiliza guantes para limpiar accidentes urinarios.
  • Cubre heridas o abrasiones de la piel.
  • Lávate las manos cuidadosamente después de manipular al perro o limpiar superficies.
  • Mantén a niños y personas vulnerables alejados de zonas contaminadas.
  • Limpia y desinfecta superficies según las recomendaciones del equipo médico.
  • Completa todo el tratamiento prescrito.

CDC indica que los animales que no reciben tratamiento completo pueden continuar eliminando bacterias por la orina durante periodos prolongados.

Si una persona tuvo una exposición relevante o desarrolla síntomas compatibles, debe contactar a un profesional de salud humana e informar sobre la posible exposición.

¿Cómo se previene?

Vacunación

La vacunación es una herramienta central de prevención.

En 2024, AAHA actualizó sus guías para considerar la vacunación contra Leptospira como vacuna core para perros dentro de sus recomendaciones, reconociendo que el riesgo no se limita a un único estilo de vida.

La disponibilidad de productos y esquemas puede variar por país. Tu médico veterinario debe seleccionar la vacuna y el esquema apropiado para tu perro.

La vacuna no ofrece protección contra absolutamente todas las variantes posibles, por lo que también son importantes las medidas ambientales.

Reducir exposición a agua potencialmente contaminada

  • Evita que el perro beba de charcos o agua estancada cuando sea posible.
  • Ten especial precaución después de inundaciones o lluvias intensas.
  • Proporciona agua potable segura.

Control de roedores

Ratas y otros roedores son reservorios importantes. Mantener alimento almacenado correctamente, retirar basura y controlar infestaciones ayuda a reducir exposición.

¿Un perro vacunado puede enfermar?

Sí es posible, porque ninguna vacuna ofrece protección absoluta y existen múltiples serovares. Sin embargo, la vacunación reduce el riesgo y forma parte importante de la prevención.

En un perro adecuadamente vacunado con signos compatibles deben considerarse también otros diagnósticos, sin descartar automáticamente leptospirosis.

¿Haber padecido leptospirosis reemplaza la vacuna?

No necesariamente. Haber estado infectado por una variante no garantiza protección adecuada frente a otras. Después de la recuperación, el veterinario puede establecer cuándo y cómo reiniciar o completar la vacunación.

¿Cuándo debo acudir inmediatamente al hospital?

Busca atención urgente si observas:

  • Vómitos persistentes.
  • Debilidad intensa o colapso.
  • Disminución marcada o ausencia de orina.
  • Ictericia.
  • Dificultad respiratoria.
  • Sangrado.
  • Deshidratación importante.
  • Rechazo completo de agua y alimento.
  • Deterioro rápido.

Preguntas frecuentes

¿Sólo los perros que nadan en lagos tienen riesgo?

No. El agua contaminada es una vía importante, pero los perros urbanos también pueden exponerse por roedores, patios, parques, charcos y otras fuentes ambientales.

¿La leptospirosis siempre causa ictericia?

No. Algunos perros presentan principalmente lesión renal, mientras que otros tienen compromiso hepático, pulmonar o multisistémico.

¿Una sola prueba negativa descarta la enfermedad?

No siempre. La sensibilidad depende del momento de la infección, la muestra, vacunación y tratamiento previo. Por eso el diagnóstico suele integrar diferentes pruebas.

¿Mi familia necesita antibióticos si mi perro fue diagnosticado?

No tomes medicamentos por tu cuenta. Si hubo exposición significativa a orina o existe preocupación por síntomas en una persona, consulta a un profesional de salud humana.

Lo más importante

La leptospirosis es una enfermedad potencialmente grave y zoonótica que puede afectar incluso a perros urbanos. Debe considerarse especialmente ante lesión renal aguda, alteración hepática o enfermedad pulmonar compatible.

El diagnóstico temprano, los antibióticos apropiados, el soporte renal y la prevención mediante vacunación, control de roedores y reducción de exposición a agua contaminada pueden marcar una diferencia importante.


Equipo Médico Veterinario Master Vets
Contenido educativo para propietarios de mascotas.
Última revisión médica: 17 de septiembre de 2026.

Este artículo no sustituye una consulta, diagnóstico ni tratamiento veterinario individual. La leptospirosis es una zoonosis; sigue las indicaciones de tu veterinario y consulta a un profesional de salud humana si existe exposición relevante.

Imagen de referencia: CDC/Rob Weyant, PhD, MS; fotografía Janice Haney Carr. PHIL ID 1220, dominio público.

Fuentes veterinarias de referencia