Hepatozoonosis canina: síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención
Hepatozoonosis canina: síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención
La hepatozoonosis canina es una enfermedad parasitaria causada por protozoarios del género Hepatozoon. En perros, las dos especies de mayor importancia son Hepatozoon canis y Hepatozoon americanum. Aunque ambas están relacionadas con garrapatas, producen cuadros clínicos diferentes y no deben considerarse exactamente la misma enfermedad.
Una característica especialmente importante es su forma de transmisión: el perro suele infectarse al ingerir una garrapata infectada, por ejemplo durante el acicalamiento o al morderse para retirar una garrapata. Esto la diferencia de enfermedades como ehrlichiosis, anaplasmosis o rickettsiosis, en las que el agente se transmite principalmente durante la alimentación de la garrapata.
¿Cómo se infecta un perro?
En el ciclo de Hepatozoon, la garrapata funciona como hospedador definitivo. El protozoario se desarrolla dentro de ella y el perro se infecta cuando la ingiere. Después, los esporozoítos atraviesan el intestino y se distribuyen hacia tejidos y células sanguíneas.
Hepatozoon canis se ha relacionado estrechamente con la garrapata café del perro, Rhipicephalus sanguineus sensu lato. H. americanum, en cambio, se asocia principalmente con Amblyomma maculatum, la garrapata de la costa del Golfo. Para H. americanum también se ha descrito infección al consumir presas o huéspedes paraténicos que contienen formas del parásito.
¿Existe hepatozoonosis en México?
Sí. La infección por Hepatozoon ha sido documentada en perros de México. En 2012 se publicó un caso de hepatozoonosis canina en Tamaulipas en el que se observaron gamontes del parásito en leucocitos de sangre periférica. La especie no fue confirmada molecularmente en ese caso, por lo que no debe asumirse que todos los casos regionales corresponden a una sola especie.
Posteriormente se obtuvo evidencia molecular de Hepatozoon canis en perros de México mediante PCR. Estos hallazgos respaldan que la enfermedad debe formar parte del diagnóstico diferencial en perros con antecedentes de garrapatas, anemia, fiebre o pérdida de peso.
Hepatozoon canis y Hepatozoon americanum: ¿qué diferencia hay?
La diferencia es clínicamente relevante.
- Hepatozoon canis: muchas infecciones son subclínicas o producen enfermedad leve a moderada. Los perros con cargas parasitarias elevadas o coinfecciones pueden presentar fiebre, pérdida de peso, anemia, letargo y alteraciones sistémicas.
- Hepatozoon americanum: suele causar un síndrome mucho más grave, con inflamación muscular intensa, dolor generalizado, fiebre recurrente, atrofia muscular, rigidez, secreción ocular y una leucocitosis neutrofílica que puede ser extraordinariamente alta.
Por esta razón, identificar la especie cuando sea posible ayuda a establecer pronóstico y tratamiento.
¿Qué síntomas puede producir?
Los signos dependen de la especie, la carga parasitaria, el estado inmunitario y la presencia de otras enfermedades transmitidas por vectores. Pueden observarse:
- Fiebre intermitente o persistente.
- Letargo y debilidad.
- Pérdida progresiva de peso.
- Pérdida de apetito.
- Anemia y mucosas pálidas.
- Dolor muscular o corporal.
- Rigidez, dificultad para levantarse o marcha anormal.
- Atrofia muscular en casos crónicos.
- Secreción ocular mucopurulenta, especialmente descrita en H. americanum.
- Ganglios aumentados de tamaño en algunos perros.
Algunos perros con H. canis pueden permanecer clínicamente normales y descubrirse la infección de manera incidental en un frotis o mediante PCR.
¿Qué puede aparecer en el hemograma?
En H. canis puede encontrarse anemia, leucocitosis de intensidad variable, hiperproteinemia o hiperglobulinemia y otras alteraciones dependientes del estado clínico. La magnitud de la parasitemia puede relacionarse con la gravedad en algunos pacientes.
En la hepatozoonosis americana por H. americanum, uno de los hallazgos más llamativos es una leucocitosis neutrofílica muy marcada. También puede existir anemia no regenerativa. A pesar de la intensa miositis, la creatina cinasa no siempre está elevada.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico puede incluir:
- Frotis sanguíneo: en H. canis pueden observarse gamontes dentro de neutrófilos o monocitos. Una parasitemia elevada facilita mucho el diagnóstico microscópico.
- PCR: permite detectar ADN de Hepatozoon y puede ayudar a identificar la especie.
- Hemograma y química sanguínea: ayudan a valorar anemia, inflamación, función renal, proteínas séricas y otras alteraciones.
- Biopsia muscular: es especialmente importante cuando se sospecha H. americanum, porque en algunos perros hay muy pocos gamontes circulantes y las lesiones musculares pueden ser más diagnósticas.
- Radiografías: en H. americanum pueden observarse proliferaciones periósticas características en determinados huesos.
Un frotis sanguíneo negativo no descarta completamente la enfermedad, especialmente cuando la parasitemia es baja.
¿La SNAP 4Dx detecta Hepatozoon?
No. Una SNAP 4Dx negativa no descarta hepatozoonosis. Este panel se utiliza para otros agentes transmitidos por vectores y para antígeno de Dirofilaria immitis, pero no incluye Hepatozoon canis ni Hepatozoon americanum.
Cuando el cuadro clínico y el antecedente de garrapatas lo justifican, pueden requerirse frotis revisados cuidadosamente, PCR u otras pruebas específicas.
¿Puede haber coinfecciones?
Sí. Los perros expuestos a garrapatas pueden estar infectados simultáneamente con Hepatozoon y otros agentes como Ehrlichia, Babesia o Anaplasma. Estas coinfecciones pueden modificar el hemograma y hacer que la enfermedad sea clínicamente más evidente.
Por eso, encontrar un gamonte de Hepatozoon no siempre explica por sí solo todos los signos de un paciente. El veterinario debe valorar si existe otra enfermedad concurrente.
¿Cómo se trata?
El tratamiento depende de la especie involucrada y de la gravedad. Para H. canis, se han utilizado protocolos basados en imidocarb dipropionato, junto con el manejo de coinfecciones y soporte clínico cuando es necesario. La respuesta puede ser favorable, pero eliminar completamente el organismo no siempre es sencillo.
La hepatozoonosis americana por H. americanum requiere protocolos diferentes y más prolongados. Se han utilizado combinaciones antiprotozoarias o ponazuril para la fase aguda, seguidas de mantenimiento prolongado con decoquinato. El objetivo suele ser controlar la enfermedad y reducir recaídas, ya que la erradicación completa del parásito puede no lograrse.
Por estas diferencias, no es recomendable tratar un caso sospechoso únicamente como “enfermedad de garrapata” sin intentar definir el agente.
¿Se contagia a las personas?
La hepatozoonosis canina causada por estas especies no se considera una zoonosis. El interés para la familia radica principalmente en que la presencia de garrapatas en el hogar también puede aumentar el riesgo de otras enfermedades transmitidas por estos ectoparásitos.
¿Cómo se previene?
La prevención se basa en evitar que el perro tenga contacto con garrapatas y, sobre todo, que pueda ingerirlas:
- Mantener un programa eficaz de control de garrapatas durante todo el año cuando exista riesgo.
- Revisar al perro después de paseos o exposición a zonas con garrapatas.
- Retirar las garrapatas adheridas con pinzas antes de que el perro intente arrancarlas con los dientes.
- Evitar que el perro deambule libremente en sitios con infestaciones importantes.
- Reducir comportamientos de caza, depredación o consumo de carroña, especialmente donde pueda existir H. americanum.
- Controlar las infestaciones ambientales por garrapata café del perro, que puede establecer poblaciones dentro y alrededor de viviendas.
¿Cuándo conviene acudir al veterinario?
Consulta si un perro con exposición a garrapatas desarrolla fiebre recurrente, anemia, pérdida de peso, debilidad, dolor muscular, rigidez o dificultad para caminar. La combinación de dolor intenso, fiebre y leucocitosis neutrofílica muy elevada debe aumentar la sospecha de hepatozoonosis americana, mientras que anemia y gamontes visibles en sangre pueden orientar hacia H. canis.
Mensaje final
La hepatozoonosis demuestra que no todas las enfermedades asociadas con garrapatas se transmiten de la misma forma. En este caso, ingerir la garrapata infectada es una vía fundamental. El control continuo de ectoparásitos reduce el riesgo de hepatozoonosis y, al mismo tiempo, de otras infecciones transmitidas por garrapatas.
Si tu perro tiene anemia, fiebre, pérdida de peso o dolor después de exposición a garrapatas, la combinación de frotis sanguíneo, hemograma, PCR y otras pruebas según el caso puede ayudar a establecer un diagnóstico preciso.
Fuentes y referencias
- Merck Veterinary Manual: Old World and American Canine Hepatozoonosis.
- Review of hepatozoonosis caused by Hepatozoon canis in dogs.
- Primer informe de hepatozoonosis en un perro de Tamaulipas, México.
- Molecular evidence of Hepatozoon canis in domestic dogs and ticks in Mexico.
- Companion Animal Parasite Council: Tick control recommendations.
Imagen principal: gamonte de Hepatozoon canis en frotis sanguíneo. Filipe Dantas-Torres, 2008. Reutilizada con atribución conforme a la licencia indicada en Wikimedia Commons.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un médico veterinario. El diagnóstico y tratamiento deben individualizarse para cada paciente.
